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darlin43
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Hace ya un mes desde que todo cambio, y sin embargo, es ahora cuando es aun más dificil, y aunque sé que nadie leerá estas palabras, al menos necesito desahogarme de algún modo. No quiero que mis seres queridos sufran por mí.

Hace ya casí siete años conocí al que fué el amor de mi vida, había tenido parejas antes, pero nunca esta sensación de complicidad, de formar realmente parte de una relación. Tambien es cierto, que es la primera relación seria que tengo con un chico, supongo que es distinto a con las chicas.

Recuerdo perfectamente el primer momento en que le ví, era el mediado de Julio de 2006, quedamos en la estación de trenes antigua de málaga, y recuerdo pensar que era más alto de lo que me esperaba. Lo cierto es que yo mido 1,82, así que enconctrarme con otro chico que era más alto que yo era algo no muy común. Aun así ahi estaba él, recuerdo perfectamente, realmente lo puedo ver en mi mente sin necesidad siquiera de cerrar los ojos, como me sonreía al reconocerme, y como empezaba a abrir sus brazos para abrazarme. En ese momento me asusté un poco, y le planté rápidamente la mano para estrecharsela en vez de darnos ese abrazo.

Nos conocimos en la situación propicia, hacía seis meses que lo había dejado con mi antigua novia, una persona increible que tuvo la mala suerte de conocerme cuando empecé a experimentar la curiosidad que me movía hacia chicos tambien y no solo hacia chicas. Aun así como digo, la situación fué propia, tiempo suficiente para haberme perdonado a mi mismo por haberla engañado con un chico, algo que no me sentó para nada bien y de lo que aun me arrepiento. Y, él tampoco tenía pareja, de echo, nunca había tenido nada serio, solo algunas relaciones cortas.

Recuerdo que le pedí que me acompañara a recoger un libro de rol cerca de allí, y fuimos a una tetería que estaba cerca. Mientras tomabamos unos batidos salió el tema de una película en el cine que resultaba que ambos queríamos ver, Silent Hill, inspirada en un videojuego de terror al que ambos habíamos jugado. Yo había mirado con anterioridad los horarios por si la quedada no acababa bien o él se tenía que ir pronto. Así que fuimos con el tiempo perfecto. Despues, lo llevé a mi casa para dejarle unas películas, me hice el gracioso en plan de tirarle los tejos, pero él me había dicho que era hetero, así que solo lo hice de coña, pero el muy listillo me soltó que una vez había besado a un chico cuando yo abría la puerta de mi cuarto, me quede parado en el acto, él se me acercó por detrás y me dijo con voz baja: ¿No nos ibamos? Me giré y el cabrón tenía una sonrisa de oreja o oreja, le pregunté que si quería algo más de mi, ya que estabamos en mi cuarto, pero él dijo que era tarde. Le llevé hasta su coche en la estación de trenes, y volvímos a quedar la siguiente semana.

Recuerdo que yo lo estaba flipando, fuí to contento hasta volver a verle, yo me había estado comiendo la cabeza sobre si debería intentar algo o no, debido a la mención que hizo del beso con el otro chico. Pero él me sacó de duda cuando tomando unos refrescos me dijo que él pensaba que el amor era entre personas, no entre chico y chica o chico y chico, sino entre humanos. Esa fue mi señal. Esa misma noche, me llevó a su antiguo colegio, el cual, estaba en lo alto de una montaña. Luego bajando, paró en un pequeño descampado que tenía toda la vista de su ciudad desde lo alto, el aire fresco de la noche, la luna y las estrellas como únicas luces iluminandolos supe que ese era el momento. Reuní el coraje para preguntarle que sí quería besarme, y el me dijo que sí, pero que no podía moverse, su cuerpo no le respondía. Así que dí el paso adelante, le cojí la cara con mis manos y junté nuestros labios. La verdad es que fue nuestro peor beso, él abría demasiado la boca y los nervios no nos dejaban compenetrarlo para nada. Pero, aun así, es el que mejor recuerdo.

Desde ese momento nos vimos todos los fines de semanas, uno iba yo a verle, y el otro venía él. Ambos eramos novatos en el tema de tener a una persona de nuestro mismo sexo de pareja, así que fuimos avanzando en la relación tan lento como nos permitían nuestros impulsos. Pero no todo fue facil, para él era una alegría y una trajedia. Él se consideraba hetero hasta el momento de conocerme, por lo cual tuvo que pasar por todos los quebraderos de cabeza, la culpa por lo que era, el miedo por que tus seres queridos te rechazasen, y siendo parte de su familia alemana vió que era más dificil una aceptación posible. Su hermano y sus padres nunca habían mostrado respeto por los gays, más bien lo contrario, los comentaban como algo raro y malo, ponían mala cara y peores comentarios cuando salía algo relacionado con ellos en la televisión. Aun así poco a poco lo fuimos superando, yo intenté transmitirle todo mi apoyo, y poco a poco lo fué aceptando.

Cuando la cosa parecía que por fin iba a empezar a funcionar, mis padres hablaron conmigo, ambos estaban muy preocupados por mi nueva sexualidad, por como me sentiría por las miradas y comentarios del resto de mi familia, y temían de que alguien me pegase una paliza o incluso me matase por ser lo que soy, miedos por desgracia no tan fuera de razón cuando es lo único que te nombran en las noticias. Mi cabeza se colisionó, yo siempre he sido un buen hijo, me siento orgulloso de ello, siempre he hablado sin temor con mis padres y los he respetado y honrado aunque ellos a veces no lo hayan notado. Eso me hizo cambiar, lo pasé fatal, llame a mi nueva pareja, digamos que se llamaba Alex, y le dije que teníamos que dejarlo. Estabamos cercanos a hacer un viaje a madrid para encontrarnos con unos amigos mutuos, pero yo no pude. Ver a mis padres llorando por mi me destrozó el alma. Me obligué a cambiar, y aunque él vino a mi trabajo para intentar convencerme le dije que no, que tenía que dejarlo con él, que me dejase romper.

Mi vida realmente cambió en ese momento, toda la ilusión y felicidad que había sentido por tener el principio de una nueva relación desaparecieron de la noche a la mañana. Y recuerdo que entonces solo vino pasotismo, no había nada en la vida que me interesase, mi cabeza dejó de registrar que hacía. De esa epoca de solo recuerdo ir del trabajo a casa y de la casa al trabajo. Al llegar a casa me sentaba en el salón, miraba la tele sin verla, y luego cenaba algo y me acostaba. Día tras día todo sentimiento se había ido de mi vida. Entonces mis padres volvieron a hablar conmigo, me preguntaron si quería ir a un psicologo o algo, porque ambos me veían cuesta abajo a toda velocidad a una depresión, y que eso era algo muy serio y peligroso. Me dijeron que les tenía con el corazón en un puño, que hiciera lo que tuviera que hacer, pero que cambiase. En ese mismo instante, me levanté, fuí al messenger y le busqué, al encontrarle no sabía que decirle ni que hacer, recuerdo abrir su ventana de conversación y cerrarla, una y otro vez sin saber que decir. Hasta que finalmente empecé con un hola, empezamos ha hablar y le dije que quería volver con él, que lo estaba pasando fatal, y que si me perdonaba intentaría recompensarselo. El me dijo que sí, y ambos quedamos ese fin de semana.

Luego descubrí que el periodo raro fueron solo tres semanas, pero se me hicieron como meses atrapado en una burbuja donde el tiempo no avanzaba.

Cuando la cosa volvía a marchar, sus padres le obligarón a continuar con sus estudios, pero en otra ciudad, a setecientos quilometros de mí. El verano había terminado, y aunque yo ya trabajaba él iba a empezar la universidad. Otra vez no sabíamos que hacer, pero estaba vez apostamos por el amor, apostamos por nosotros, y aunque hubo periodos duros de tres meses donde no nos vimos, al menos intentabamos vernos cuanto podíamos, pero el viaje aparte de consumir mucho tiempo, tambien consumía mucho dinero, y el echo de estar en una crisis economica no ayudaba presisamente. Más bien lo contrario, su padre perdió el trabajo, y el buen nivel de vida que tenían se fue al traste en pocos meses. Estubo dos años en aquella ciudad, y de mientras hacíamos todo lo que podíamos, como él no tenía dinero y su padre no podía dejarle yo le pasaba un poco siempre que le visitaba, el pobre se me ponía colorado y le deba mucha verguenza tener que pedirme dinero, pero yo simpre le decía la verdad, el dinero que yo ganaba era de los dos, pues el era mi alma gemela.

Lo cual me recuerda a un raro suceso que nos acontecío el primer verano, como comenté ibamos despació al principio, y recuerdo estar tumbado en su cama, con él tumbado sobre mí, ambos sin camiseta debido al calor, aunque con pantalones. Y tan solo nos besabamos durante segundos que realmente eran horas al parecer. Durante esa tarde, yo sentí algo extraño, al mismo tiempo que él, mientras estaba perdido en los besos, sentí como si algo de mí saliera por una parte de unión entre los pectorales  y el estomago, y él sintió lo mismo pero en sentido contraro, lo mío fue de arriba a bajo, y lo suyo de abajo arriba, como si nuestras almas se entrelazaran, si habeis visto el simbolo del yin y el yan, que es como una ola entre las dos gotas, pues algo así, como si mi gota negra hubiera girado para entrar en él y su gota blanca hubiera girado para entrar en mí.

Sé que esta parte nadie la creerá, solo él y porque lo sintió y yo, pero es lo único que importa.

El tiempo fue pasando, y nosotros fuimos avanzando en la relación, él era el más mimoso de los dos, siempre necesitaba estar tumbado con su cabeza apoyada en mi pecho, algo que realmente me encanta, era mi dulce cachorrito, y con el paso del tiempo nos fuimos enamorando más a medida que más nos conocíamos, ambos nos cambiamos el uno al otro, tubimos algunos problemas las primeras vacaciones largas, pues nunca habíamos tenido que convivir, pero a la segunda fue mucho mejor.

Millones de recuerdos vienen a mi mente como fotografías a una velocidad que no puedo ni centrar la imagen de cada una de ellas en mi cabeza. En casi siete años tuvimos algunas peleas, las cosas como son, yo tengo cambios de emociones muy rápido, y me cabreo con facilidad, aunque igual de rápido que me cabreo se me pasa. De todas formas era yo el que tenía que ceder normalmente, supongo que porque no lo quería perder. La verdad no me importaba, en su momento era como joderte el orgullo pero luego te alegrabas la vida de haberlo echo y sentias a más no poder el haberle causado algún daño.

La situación para mi siempre fue más facil que para él, pasado el primer año, yo tenía el apoyo de mi familia, pero él no el de la suya, puesto que nadie lo sabía y sus amigos se habían ido a estudiar al extrangero, así que se vió solo. Yo intenté estar allí con él tanto como pude, y conseguimos tener muy buenos días, pero a veces era muy duro, me llamaba llorando que no podía más con la situación, que quería poder vivir conmigo, que su familia se había metido con los gays y que él no sabía que iba a hacer.

Poco a poco fue convenciendo a su madre, y le contó todo. Y aunque no fue un gran alivio para él en un principio, ayudo bastante. Me dejaba quedarme a dormir en su casa y podíamos pasar más tiempo juntos. La verdad es que su família me caía muy bien, su padre siempre me hacía preguntas sobre informatica y telefonía porque yo soy electronico, cosas que no tienen nada que ver, pero era gracioso que me preguntase a mí antes que a su hijo.

Ambos eramos un poco caseros, ya que él al tener más tiempo libre que yo era adicto a ver series, y nos pasabamos tardes enteras viendo capitulos de nuestras series favoritas, tambien dabamos algunas vueltas, pero yo siempre necesito dormir mucho más que los demás, y no podía quedarme despierto muy tarde. Aun así nos la apañamos para salir alguna que otra vez a bailar a discotecas, cosa que él hacía constantemente antes de conocerme, cuando la vida sonreía a su familia economicamente. Todas las noches salía de fiesta con sus amigos y se lo pasaba en grande.

La situación se fué haciendo más serie, y nosotros empezamos a elaborar planes de futuro, que tipo de casa tendríamos, en que ciudad, a que se dedicaría él y que haría yo, nuestras mascotas, los nombres de estas, nuestros hijos, incluso nos informamos de cuanto costaba una madre de alquiler, cosas solo por diversión.

Pero toda la situación cambió, el vino a vivir a mi ciudad, a hacer un cursillo aquí de un año, cosa genial, porque por fín nos veíamos algo más amenudo, aun así, el se sentía solo, así que encontró un programa del movil para conocer gente. Le dije que no me hacía mucha gracia, porque normalmente esos programas no encontras amigos, sino gente para una noche. Aun así le dije que confiaba en él, y el empezó a quedar con nuevos amigos, al principio no hubo problemas, pero entonces conoció a un chico que vivía cerca de él. Entonces el antiguo Alex vino de repente. Hace un mes me dijo que necesitaba volver a salir de fiesta, que entendía que yo no podía hacerlo tan a menudo como él quería y que eso le dolía, me dijo que él se sentía tan maduro mentalmente como un adolescente, y que yo quería cosas serias cuando él no. Cosa que me choco, puesto que él fue el que siempre me hablaba de vivir juntos, incluso me picaba con como sentaríamos a nuestras familias en nuestra boda porque sabía que eso me ponia de los nervios.

Me sentí engañado, sentí que nos estabamos separando, y se lo dije, el me dijo que necesitaba cosas distintas ahora, que estaba echo un lio y que para él la situación había cambiado. Y entonces lo arreglamos, temporalmente, cuando nos vimos me dijo que parte de él quería estar conmigo, y la otra parte quería salir corrriendo. El siguiente fin de semana fué el último que nos vimos. Me dijo que solo sentía aprecio por mí. Que ya no sentía amor. Y le llevé a la parada del autobus. Hay supo que se había acabado.

Despues de tanto mareo en dos semanas parte de mí quería terminar con eso, pero no acosta de perderlo, aun así yo no podía hacer nada, él me dijo que necesitaba pensarlo, pero que no creía en darnos un tiempo. Entonces vi lo que pasaba, ahora que por fin la vida de él ya tenía estabilidad, que se había independizado de sus padres, que tenía un curso estable que le gustaba y que estaba empezando a volver a tener amigos yo era un lastre para él. Eligió a personas que no conocía antes que a mí, antes que la persona que había estado a su lado estos casi siete años, que siempre le había tratado bien, y sí, sé que no soy perfecto, pero mi mayor defecto es mi mayor y única virtud, soy todo corazón, cuando amo lo hago más intensamente, no puedo odiar, no quiero que nadie sufra por mi culpa, y siempre cedo por los demás antes que por mí. No me duele gastarme cien euros en un juego para mi hermano pequeño pero paso de comprarme uno para mí por veinte euros, porque veinte son veinte. Sé que hago muchas más cosas por los demás que por mí mismo, soy así y soy feliz haciendo eso. Hice todo lo que estubo en mi mano para que él fuera feliz, pasé de mi y me entregue por completo a él. Y él se prefierió a si mismo antes que a mí.

Al principio fue dificil, porque sé que no podemos volver, que no siente nada por mí, y que no podría pasar por esto otra vez, sé que yo tendría recelos de entregarme a fondo si él dijera de volver. Hemos hablado por mensajes de vez en cuando, en parte para ver como iba él, siempre soy yo el que escribe, sé que le sigo amando y que no puedo verlo. Sé que cada vez es más dificil aunque digo que es más facil a los que me preguntan. Hace poco lo pasamos ambos mal hablando por telefono, viendo el final de nuestra relación, pero el me dijo que siempre me tendría en un lugar especial que fuí alguien muy importante para él. Yo le dije la tontería de que si en diez años no teníamos pareja, volveríamos a intentarlo, Él se rió y dijo que era una locura pero que valía, supongo que me alegro saber que aunque hubiera que esperar diez años no había sido un adios para siempre.

Pero todo se torció cuando descubrí que ese mismo dia, el día que hablamos y que ambos lloramos con mensajes, él había hablado por la noche con uno de sus nuevos amigos, y allí, estaban en esa conversación todas las palabras que me decía a mí. Que se ponía nervioso pensando que se iban a ver, que él estaba muy agusto con su nene, que cada vez que veía que estaba conectado le daba un vuelco el corazón, y que descansase y que le quería.

Mi corazón y mi alma se destrozaron en ese momento, me sentí utilizado, como si estos siete años solo se hubiera estado aprovechando de mí para hacer más facil su situación hasta que esta mejorase. Como que nunca fui nada para él, que todos nuestros sueños y planes de futuro no eran más que tonterías.

Hace poco hable con él, y le dije que me había mentido, que me había echo tener esperanzas de algo que no fue, y que no entendía el verdadero tema de nuestra ruptura. Él me dijo lo que yo ya suponía, que la situación para él había cambiado, y aunque nunca me había engañado, me dijo que había quimica entre él y uno de sus amigos. Le dije que me mintió, que dijo que había estado llorando y que yo había visto que ese mismo día estaba muy feliz diciendole a otro que le amaba. Él lo negó al principio, pero depues cuando le dije que lo había vistó lo admitió, dijo recordar ese día y me pidió que le perdonase. Que todo lo que habíamos vivido fue autentico, pero ya no. Que él se sentía solo. Yo le dije que nunca estubo solo, que siempre me tuvo a mí, pero supongo que yo no era lo que necesitaba en ese momento o puede que el echo de tenerme siempre ahí fuera lo que ya no le interesaba.

El me dijo que yo me merecía a alguien mejor, las cosas que siempre se dicen, que lo sentía, que era una mala persona. Y yo le dije que no lo era, que solo había sido egoista en un mal momento, y había perdido todo el apoyo que yo y mi família le habíamos estado dando durante tanto tiempo. Aun así le dije que le deseaba lo mejor, pero que esta vez, lo pensase antes de decirle a ese nuevo chico que sí o que no, que intentase verse en el futuro lejano para que no le hiciera a él lo mismo que me había echo a mí. Me preguntó que porque era tan bueno con él despues de todo el daño que me había echo, y yo le dije que él seguía teniendo una parte de mi alma en su interior, y que siempre estaría allí. No podía odiarlo depues de haberlo amado como le ame. Juro que lo intenté, que me cabreé cuando ví las mismas palabras dirigidas a otro chico. Pero es inutil.

Y lo último que le dije es que deseaba que ese chico le amase tanto como yo le ame,  y que sabía que no hay en este mundo nadie como él para mi. Parecerá mentira, pero es realmente muy buen chaval, nunca pensaba mal de nadie, nunca fumaba ni bebia ni se drogaba, es gracioso y divertido, sabe hacerte reir cuando quiere y siempre te escucha.

Y él me volvió a decir que lo sentía mucho, yo le dije que hablar con él me estaba matando, y que ahora era yo el que se sentía solo, y me despedí de él.

Ahora me es más dificil avanzar, lo intento, pero cada vez veo que no hay nadie como yo en este mundo, siento no un vacio, sino como si estubiese roto por dentro, sé que me falta un trozo de alma que esta en una persona que ya no me ama más. Pero lo peor es que sé que soy un loco estupido, una luz medio extinta en un mundo de tinieblas, un grito de rabia contenida envuelto en una fría oscuridad. Soy una persona que odia al ser humano por lo que le hace a los animales y a las plantas, odio a las personas por como se tratan las unas a las otras. Siempre respeto a la gente y veo que la gente nunca se respeta entre ellos. Siempre intento ayudar a la gente en mi trabajo, y les escucho y les intento dar una solución, incluso les pongo facilidades para devolver un producto que no les ha valido y cuando uno se ve en la situación de esas personas solo ve caras fruncidas y no por todas partes.

Soy una persona que entregó su corazón y lo perdió, que creé en las enegías porque puede sentirlas en las manos desde que era pequeño, algo que todo el mundo me tacharía en el acto de loco, siempre pienso que si me entreno de verdad podré desarrollar habilidades telekineticas y quizás con ellas salvar este planeta del cancer que somos los humanos. ¿Quien va a amar a alguien así? Nadie, solo él lo hacía y ahora ya ni siquiera él.

Soy un buen hijo, un gran hermano pero un pesimo ser humano, cuando ahora pienso en mi futuro me veo siempre solo, en el mismo trabajo con un horario malísimo que nunca me deja tiempo para nada más. Pero es lo único que tengo y soy apoyo financiero a mis padres, así que no puedo dejarlo y buscar otra cosa.

Siento como si me atasen cadenas elementales, como si estubiera encerrado en un agujero negro, hace frío y esta oscuro en mi enterior, hay ira por esa situación, situación que nunca parece cambiar. Me refugio en sueños y fantasías, en rituales de luna llena, en la enegía que siento porque no puedo cambiar lo que no me gusta de mi vida, porque siempre me dicen que no me puedo quejar, que soy muy afortunado por tener un trabajo estable, y yo solo siento como mi vida se me escaba entre las manos, y ahora es todo peor.

Ahora no hay ira, solo hay dolor, pesar y miedo, miedo ante la verdad de este frio mundo, miedo a saber que nunca sere nada ni nadie, que nunca haré nada que valga la pena. Ni siquiera soy una palabra memorable en el rio de la vida, quizás solo un espacio entre palabras, algo que nadie vé por mucho que lea.

¿Qué debería hacer? Sé que una parte de mi quiere tener una familia, la parte a la que le gustan las mujeres quiere una compañera, alguien que le comprenda y a quien proteger, quiere tener una hija, una pequeña que traiga ilusión, magia y fantasía a mi vida. Pero, la otra parte de mí sabe que ninguna chica estará conmigo despues de saber que estube con un chico tanto tiempo, de echo tambien quiero estar con un chico que sea romantico conmigo y sentirme protegido por él. Y luego esta la fría certeza de la verdad y la realidad que me dice que nunca estaré con nadie así. Que quizás me acabe conformando con algo peor pero que me transmita un poco de paz aunque me haga sufrir. Estoy cansado de este mundo asqueroso. He intentado ayudar a la gente, creé un blog para ayudar a la gente que sufre acoso escolar y no tiene a nadie, pero fue un fracaso. He intentado miles de cosas en esta vida, me he apuntado a baloncesto, karate, baile, teatro, salsa, natación, he echo cursos de animación flash, tengo conocimientos de carnicero y de electrónico, he aprendido a dar masajes, y aun así nada me llena. Cada año cambio porque no sé lo que me gusta, me gusta todo y nada a la vez, estoy atrapado en este mundo y a la vez no estoy aquí.

Espero que esto me haya ayudado y que mañana este mejor.

He aquí una historia que me estoy inventando.

Title: Torchwood 4
Authors: Darlin43
Characters: Los personajes son mis hermanos, mi chico y yo, así que cada uno nos pertenecemos a nosotros, solo pertenece a la franquicia de Doctor who el nombre de Torchwood XD
Summary: El fallecimiento de nuestra tía de la familia lleva a una mansión en Ashbourn, un pequeño pueblo muy al norte de londres.


CAPITULO 1

El viento frío soplaba fuertemente en la vacía e iluminada calle. La noche había caído pronto sobre Ashbourne y los nuevos visitantes, agotados por el viaje en avión y en taxi hasta el Hotel del ciervo blanco, hablaban sobre los preparativos para el largo día de mañana.

-Entonces, ¿Os parece bien sobre las seis?- David, el hermano pequeño, asintió con la cabeza sin apartar la vista de la enorme ventana de la cálida habitación.

-¿Las seis?- Lorena, la mediana, puso mala cara por la “temprana” idea de su hermano mayor.

-No conocemos el camino, si queremos llegar a tiempo a nuestra cita debemos desayunar, encontrar un vehiculo para alquilar y dirigirnos a la antigua casa de nuestra tía.-

-Está bien…- Lorena miró a su cama, y se dejó caer en ella. El agotamiento había sido mayor de lo esperado, y aunque sabía bastante bien el horario típico de ese país, esa misma mañana se había tenido que despertar temprano en el suyo, y allí, a las seis aun quedaba bastantes horas para el amanecer en invierno.

-Voy a buscar a este, nos vemos abajo en el bar, a las seis- Javi cerró con cuidado la puerta de la pequeña habitación.

Su habitación se encontraba en la planta de arriba, habían tenido suerte en poder encontrar habitaciones en el mismo pueblo en un solo día, pero él no lo veía así. Se repitió que este viaje era solo para arreglar los papeles, y que tan pronto como estuviera hecho, dejaría este “mini hotel”, que era más un bar con discoteca y karaoke que un hotel en sí, en ese pequeño pueblo casi sin restaurantes, tiendas ni nada. Y, tan pronto como pudiera, volvería a su país.

Al llegar a su habitación la encontró vacía, Oli, su mejor amigo, y de la familia, los había acompañado en esta difícil transición, pero su presencia no conseguía aliviar la herida creada en su interior al recibir la noticia de la muerte de su tía.

No se lo pensó dos veces, se encaminó hacia una de las camas, sacó su pijama de invierno de la maleta, se lavó los dientes, puso el despertador de su móvil, y se cambió lo más rápido que pudo para evitar enfriarse, era cierto que las habitaciones tenían su propia calefacción, pero Oli, al ser medio alemán, se había asegurado de que no estuviese “demasiado” caliente, aunque para Javi, quince grados no es que se pueda decir que era caliente.

Cuando se estaba metiendo en la cama, Oli entró por la puerta con una botella de agua en la mano.

-Ufff, ¿Sabías que solo hay un baño y que esta en el bar?- Javi simplemente rodó los ojos.

-Toma, pensé que te apetecería un poco- Le dirigió una sonrisa mientras extendía la botella.

-Gracias- Javi bebió un trago y la puso en la mesa de noche entre las dos camas.

Oli se cambió también de ropa, y se metió rápidamente en su cama, miró a su compañero de cuarto, y solo pudo verle la espalda, así que apago la luz y se dispuso a dormir. Oli había conocido hacia mucho años a la tía de sus amigos, y también el la echaba en falta, siempre habían tenido una relación mucho más cercana que la que él tenía con sus tías, y podía comprender perfectamente lo mal que lo estaban pasando, esperó a que el amanecer trajera mejores ánimos para el grupo.

El sonido de la música del móvil los despertó, rápidamente Javi lo apagó y se estiró, el sol aun no había salido, y la única luz que iluminaba la habitación era una pequeña lámpara de la mesita de noche.

-Buenos días, ¿Qué tal te encuentras hoy?- Oli pregunto con voz dormida dirigiéndole una somnolienta mirada.

-Buenos días, no sé, supongo que algo mejor, aunque si he de serte sincero, todo esto me cabrea un poco- Javi se levantó de la cama y se puso a buscar ropa en su maleta.

-Es normal, estabais muy unidos, todos vosotros, pero intenta animarte un poco, siempre te quejas de que tu ciudad hay mucha gente y que esta muy contaminada, ahora estamos en un pequeño pueblo, aquí se pueden ver perfectamente las estrellas, y a penas hay coches ni contaminación.

-Tienes razón, después del incidente mi tía buscó un lugar lo más apartado posible, y la verdad es que si hubiéramos venido por cualquier otro motivo, supongo que lo disfrutaría e iría a ver los pequeños bosques o a pescar en los lagos que hemos visto viniendo hacia aquí.- Javi sonrió levemente a Oli que aun esta sentado en su cama, medio tapado por las mantas, se acercó, le extendió la mano como en señal de paz, y cuando Oli se la cogió, Javi tiró fuertemente de ella. -¡Venga tardón!- Le dijo medio en broma sacándolo casi por completo de la cama.

Para cuando terminaron y bajaron al bar David estaba en una pequeña cola para el servicio, y Lorena los saludaba desde una pequeña mesa en una esquina cerca de la barra.

-¡Buenos días!- Gritó Lorena mientras se acercaban.



Titulo: Invasión         
Autor: Darlin43
Fandom: Supernatural; Torchwood
Pairing/Personajes: Dean, Sam y Cass van a Cardiff siguiendo a un demonio en busca de un objeto sagrado religioso, pronto descubren que no están solos ahí.
Clasificacion: +15

Conteo de palabras: 13.111
Disclaimer: Ni Sobrenatural o Torchwood, junto con sus personajes o tramas me pertenecen, cada uno pertenece a su respectivo autor, yo solo tomo prestado el nombre de alguno de sus personajes para mi entretenimiento y el de los que lo quieran leer.
Resumen: Dean, Sam y Cass van a Cardiff siguiendo a un demonio en busca de un objeto sagrado religioso, pronto descubren que no están solos ahí.
Notas de Autor: (Los alienígenas Si me pertenecen ¬¬)

Capitulo 14

Ambos volvieron al pasillo, si iban a morir sería luchando.

-Dean…-

-Lo sé Sam, yo también…-  Solo compartieron una mirada, Dean aun con la lanza bajo el brazo, y Sam con el artefacto alíen apuntando al pasillo. Ambos empapados en sudor, con arañazos, algún que otro corte, cansado a más no poder y aun así plantando cara, sin rendirse, siempre adelante.

El número de invasores negros en el pasillo había aumentado considerablemente, los rayos verdes se cruzaban una y otra vez, ya todo estaba perdido.

-¿Preparado para salir ahí y llevarnos por delante a todos los que podamos?- Dean miró orgulloso a su hermano ¿pequeño? Sam solo asintió y ambos saltaron a la vez al pasillo.

Los alienígenas seguían allí, pero estaban todos tumbados en el suelo, a su lado, un hombre los contemplaba.

-¡Cass!- Dean casi no podía salir de su asombro.

-¿Vuelves a ser tú?- Sam se acercó con cautela, pero Castiel solo le dirigió una mirada sencilla y ambos sabían que era el de nuevo.

-¿Qué te ocurrió? ¿Por qué hiciste esas cosas?-

-Para vosotros sería como una sobrecarga- Cass miró triste a los ojos de Sam, una nota de arrepentimiento se encontraban en ellos.

Cass se acercó antes de que dijeran nada más, miró la lanza, toco a los hermanos y ambos aparecieron de repente en el almacén donde habían dejado al “bebe” de Dean, en América.

-La lanza es como dije una de las armas más poderosas del cielo, pensad que soy como una bombilla que se ilumina con la gracia de Dios, pues la emisión de la lanza a un nivel tan alto como para hacerlo audible fue como una subida de tensión.-

-¿Cómo te has recuperado?- Sam aun no parecía confiar mucho en Castiel, por mucho que les haya salvado la vida.

-La lanza dejó de emitir, cuando la desactivasteis de los emisores pude recuperar la conciencia, y vi como todos los fantasmas que habían vuelto desaparecían al no tener ya su fuente de energía.-

-Eso explica que le paso a Ruby-. Cass miró perplejo a Sam, el no se había enterado de su vuelta y su partida.

-No importa ya- Dean empezó a acariciar su coche, les dejo hablar un poco más y luego se giró mirando a los dos.

-¿A quien le apetece una cerveza bien fría?- Todos sonrieron a la vez, y salieron del almacén dirigiéndose al primer bar que encontraran.


Al volver aparecieron en la plaza rodeados de todos los seres vivos que había en el almacén de la nave, y como habían previsto, la nave emitió un rayo rojo que a ellos no les afecto, pero descongeló a todos los que había allí, fueron los únicos que vieron con tristeza como la nave se alejaba. Y mezclados entre tanta gente como estaban, pudieron pasar desapercibidos. Al volver tumbaron a Ianto en una cama y le dejaron descansar mientras buscaban toda la información posible sobre sus compañeros, pero como esperaban, estos “cazadores” no se dejaban localizar, al igual que ellos no había casi nada real, solo una supuesta defunción del rubito hacía ya muchos años.

Después de terminar el informe de todo lo que habían visto, y catalogado, Jack descargó toda la información que había conseguido en el ordenador de Torchwood se despidió de Gwen, y se encaminó a la pequeña cocina. Llenó un vaso de agua y se la llevó a Ianto.

Al entrar en la habitación Ianto estaba despierto, intentando incorporarse, se había bebido los dos vasos de agua que le habían dejado en una mesita de al lado.

-No deberías de levantarte- El capitán se acercó a él, se sentó a su lado en la cama y le acarició la frente.

-Aun estas muy caliente, deberías de descansar- Ianto le cogió la cabeza y le besó intensamente.

-Mi temperatura no es culpa de la nave, si no de ti.- Jack se rió y le volvió a besar, esta vez dulcemente, disfrutando por primera vez en mucho tiempo, de tener tiempo para ello.

-¿Sabes? No deberías de quitarte nunca esa corbata-

-No estaba pensando en quitármela yo mismo- Una caricia de Jack rozó los pezones de Ianto, y este se estremeció ante su tacto.

-Quizás podríamos divertirnos un poco con lo que te queda de ropa, y luego, habría que asegurarse de que te des un baño, solo para “hidratar” tu piel-

-Tendrás que obligarme a ello capitán-

-¡Oh! Sabes que yo siempre gano…- Jack cogió a Ianto de la corbata, pero este le agarró de la cara y le obligó a tumbarse en la cama mientras volvían a unir sus labios.



Titulo: Invasión         
Autor: Darlin43
Fandom: Supernatural; Torchwood
Pairing/Personajes: Dean, Sam y Cass van a Cardiff siguiendo a un demonio en busca de un objeto sagrado religioso, pronto descubren que no están solos ahí.
Clasificacion: +15

Conteo de palabras: 13.111
Disclaimer: Ni Sobrenatural o Torchwood, junto con sus personajes o tramas me pertenecen, cada uno pertenece a su respectivo autor, yo solo tomo prestado el nombre de alguno de sus personajes para mi entretenimiento y el de los que lo quieran leer.
Resumen: Dean, Sam y Cass van a Cardiff siguiendo a un demonio en busca de un objeto sagrado religioso, pronto descubren que no están solos ahí.
Notas de Autor: (Los alienígenas Si me pertenecen ¬¬)

Capitulo 13

Sam contempló como los alienígenas recogían sus aparatos y apuntaban hacia la puerta, pensó en que esta se cerrara, pero no lo hizo. Cogió del suelo a Gwen y la apartó de los primeros rayos que empezaron a llegar.

-¿Qué ha pasado?- Gwen se frotaba la cabeza mientras ambos se escondían pegados contra el hueco de la puerta. Contempló al su lado y vio como Sam disparaba y se ocultaba detrás de la pared a su lado.

-¿Te encuentra bien Ruby?- Sam la contempló un momento mientras esquivaba los rayos verdes que pasaban rozando por su lado.

-Olvídate de esa asquerosa, ha como explotado dentro de mí-

Gwen se sentía demasiado mareada para poder ayudar a Sam, y por primera vez, sintió el horrible calor que hacía dentro de la nave.

-Me estoy quedando sin balas, y aun quedan por los menos cuatro de…- Sam no pudo terminar la frase, su cuerpo se iluminó en verde y quedó completamente rígido, era consiente de que no podía moverse, pero sabía que debía de hacerlo, era como la maldita sensación cuando vez que te viene un coche en lo alto, sabes que debes de apartarte, y sin embargo, tu cuerpo parece pesarte horrores.

Gwen lo contempló y con un fuerte movimiento consiguió ocultar el cuerpo de Sam antes de que le dieran los rayos azules.

Se acercó a la mano de Sam e intentó hacerse con su pistola, pero esta estaba fuertemente agarrada.

Escuchó los pasos de las criaturas acercándose, y ella usó todas sus fuerzas para ir separando los dedos de Sam del arma uno a uno.

Casi los notaba allí y solo había conseguido abrir dos de los dedos.

-Sam, por favor, sé que puedes oírme, intenta abrir la mano-

El primero de los invasores llegó hasta la puerta, se asomó y Gwen y el se miraron, ella intentó apuntar con el arma en la mano del grandullón, pero el alíen fue más rápido en apuntar con su escáner.

En un intento desesperado apretó con todas sus fuerzas el dedo de Sam sobre el gatillo, pero no había nada que pudiese hacer, Sam era mucha más fuerte y al estar congelado era imposible hacerle accionar el gatillo en tan pocos segundos.

Gwen lo contempló y se sintió cegada por la potencia y cercanía de la luz verde. Pero algo iba mal, notaba el propio temblor de su cuerpo, por lo que no había sido paralizada. Miró al oscuro alíen delante de ella, y este no se movía.

-¿Estas bien?- Dijo una voz de detrás suya.

Giró rápidamente la cabeza y contempló a Ianto, no tenía la chaqueta, de la camisa solo quedaban algunos trozos colgando de los rotos pantalones, su cuerpo estaba empapado en sudor, pero eso sí, la corbata estaba impecable, perfectamente colocada sobre la piel.

-¿No tendrás por casualidad un poco de agua verdad?- Gwen no pudo más y empezó a reír.

Ianto disparó otro rayo verde y congeló a un alíen que había aparecido detrás del primero. Gwen se levantó, arrancó por las malas el aparato que tenía el invasor que había estado apunto de paralizarla, y usando el cuerpo de éste como escudo, se asomó a la habitación y empezó a disparar sin parar de reír.

-Como Jack te vea con esa pinta te va a secuestrar por los menos durante un mes.-

-Ummm, es una buena idea-. El capitán y Dean aparecieron por el pasillo, el rubito con la lanza en una mano.

-¡Sam! ¿Te encuentras bien?- Dean soltó la lanza y se arrodilló junto a su hermano.

-Si, espera- Ianto se acercó también a él con el aparato alíen. Pulsó unos botones y emitió un rayo rojo. Al momento Sam empezó a moverse otra vez.

 El grupo entró en la habitación, y Jack y Gwen empezaron a teclear cosas en todos los ordenadores.

-Programaré el rayo para cinco minutos, todos apareceremos en la plaza de Cardiff-

-Bien, la nave sigue emitiendo una señal a las demás, debemos de alejarla de aquí, no queremos que todas pasen por este sector. Pondré los motores en dirección al Sol, tendremos unos ocho minutos.-  Un disparo de la pistola de Jack inutilizó los mandos, ahora no había posibilidad de cambiar la ruta.

Las cuentas atrás empezaron a correr, y todos salieron de la sala de control y se dirigieron lo más rápido que pudieron al pasillo.

Otro grupo de invasores se acercó corriendo. Sam y Dean cogieron los escáneres y empezaron a disparar mientras Gwen y Jack ayudaban a Ianto a avanzar, el chaval había sufrido una deshidratación debido al tiempo que llevaba allí dentro y le costaba bastante andar.

El equipo Torchwood entró el primero en el almacén, el tiempo se les estaba echando encina, ya que habían tardado más de lo previsto cargando con Ianto. Dean y Sam se quedaron resguardando el principio del pasillo, usando las esquinas como cobertura. Pronto la nave empezó a desplazarse, y debido a los daños que tenía toda ella empezó a vibrar.

Los chicos se dirigieron rápidamente hacia el almacén, pero una explosión en una pared cercana provocó que la puerta se cerrara. Los chicos solo pudieron ver un brillo azul a través de los encajes de la puerta. Y ahora estaban solos, dirigiéndose hacia el Sol, sin idea de manejar la nave, ni de cómo volver a casa.



Titulo: Invasión         
Autor: Darlin43
Fandom: Supernatural; Torchwood
Pairing/Personajes: Dean, Sam y Cass van a Cardiff siguiendo a un demonio en busca de un objeto sagrado religioso, pronto descubren que no están solos ahí.
Clasificacion: +15

Conteo de palabras: 13.111
Disclaimer: Ni Sobrenatural o Torchwood, junto con sus personajes o tramas me pertenecen, cada uno pertenece a su respectivo autor, yo solo tomo prestado el nombre de alguno de sus personajes para mi entretenimiento y el de los que lo quieran leer.
Resumen: Dean, Sam y Cass van a Cardiff siguiendo a un demonio en busca de un objeto sagrado religioso, pronto descubren que no están solos ahí.
Notas de Autor: (Los alienígenas Si me pertenecen ¬¬)

Capitulo 12

El resto del camino hasta la puerta que debía de contener el artefacto fue fácil. Pero usando su muñequera Jack informó a Dean de que al otro lado había por lo menos tres seres de esos.

Dean sacó el cuchillo para matar a los demonios y la pistola que llevaba.

Jack sacó también una especie de pistola que parecía echa de plástico y ambos asintieron con la cabeza.

Repentinamente la puerta se abrió, y los invasores dirigieron su mirada hacia ella, pero el brillo de una pequeña hoja de metal ya estaba sobrevolando el aire, y fue a para al pecho del que estaba más cerca. Los otros dos invasores se giraron, ninguno llevaban sus escáneres que disparaban rayos, ambos estaban como en sus pensión en el aire delante de unos ordenadores sin pantalla cuya información flotaba en el aire. 

Dos rayos amarillos salieron de la pistola de Jack y ambos invasores desaparecieron. Dean contempló el arma que este tenía.

-Es un desmaterializador, no me gusta usarlo mucho, pero cuando no dejan otra alternativa…- Dean asintió y ambos entraron en la sala. Esta era redonda, con cuatro especie de ordenadores, y una gran espera de metal en el centró. Jack se dirigió a una de las zonas donde flotaban las luces y empezó a tocarlas. Dean por su parte, recogió el cuchillo del cadáver del alíen.

-Bien, vale, conozco este código-. Con un sonido como de aire escapando a presión la bola se abrió por la mitad, dejando ver en su interior una simple lanza de mango de madera y punta de metal.

-¿Esto es lo que buscabais?- Dean se acercó y la cogió del interior de la bola. Apenas pesaba, y parecía bastante nueva para tener supuestamente más de dos mil años.

-Bien, ya podemos ir a buscar a los otros-.

Ruby y Sam se encaminaron por su parte del pasillo, avanzaron cautelosos pero sin problemas.

-Ya estamos cerca, puedo sentir todas esas malditas almas arrepintiéndose y encomendándose al cielo.- El tono de disgusto de Ruby era bastante claro, pero aún así Sam no pudo más que reírse.

Pero la sonrisa se le terminó en el momento en el que la nave empezó a emitir un fuerte sonido y a escorarse hacia atrás. El pasillo empezó a convertirse en una cuesta cada vez más y más empinada. Sam se agarró a una de las paredes y consiguió mantenerse a duras penas, sin embargo Ruby no tuvo la misma suerte, y cayó hacia abajo.

Con un ágil movimiento Sam le cogió el brazo y se mantuvo agarrándola, pero debido al sudor por las altas temperaturas empezaba a resbalarse. Ruby se dio cuenta de ello y se agarró fuertemente por sus propios medios a la pared.

-¿Se puede saber que les pasa a estos tíos?- Sam empezaba a notar que se le dormía la mano del esfuerzo, pero poco a poco la nave volvió a recuperar su estabilidad.

-No creo que haya sido a cosa echa. Estoy escuchando el motor de cazas, así que deduzco que fuera hay una autentica guerra- Ruby cogió la mano colorada de Sam y la beso dulcemente sin mover sus ojos de los del gigantón.

-¿También tenéis mejor oídos los poseídos?-

-¿Acaso lo dudas?- Ruby sonrió, pero Sam le quitó rápidamente la mano y continuó por el camino.

Pronto llegaron a una sala que parecía una bodega. Ruby miró primero, pues si ella era alcanzada no le afectaban los rayos, pero parecían estar vacía. Todos los invasores debían de haber acudido a la señal de alarma. Dentro de la gran habitación encontraron un montón de humanos y animales, todos quietos, como estatuas, y bajo ellos unas plataformas grandes metálicas.

-El rayo azul es un teletransporte, si lo pudiésemos accionar podríamos devolverlos a todos.-

-Me parece bien, pero habría que accionarlo con un retraso, te recuerdo que tenemos que salir nosotros también de aquí antes de que la guerra termine para cualquiera de los dos bandos.

-Vamos entonces- Ruby se encaminó por otro estrello corredor y fueron avanzando pasando por delante de muchas puertas cerradas.

Sam la observaba caminar, tenía los mismos andares que una modelo, cosa que en el cuerpo de Gwen, más pequeñita y no tan delgada como la antigua Ruby quedaba de lo más curioso. Ruby se giró, le sonrió y se paró antes una puerta más grande que las demás.

-Es aquí, pero prepárate, esta sala seguro que esta llena de ellos-.

Sam sacó la pistola que había llevado en el helicóptero, y comprobó el cargador, y con un movimiento de la mano cargó una bala en la recamara.

-Estoy listo-

Sam se paró delante de la puerta, pensó en la apertura, pero esta vez, la puerta no se abrió.

-Quizás esta necesite de dos seres, es más grande.

 Ambos cerraron los ojos y se concentraron, la puerta se abrió de golpe. Entonces Ruby empezó a gritar, y Gwen cayó de rodillas antes la atenta mirada de por lo menos seis de esas extrañas criaturas.



Titulo: Invasión         
Autor: Darlin43
Fandom: Supernatural; Torchwood
Pairing/Personajes: Dean, Sam y Cass van a Cardiff siguiendo a un demonio en busca de un objeto sagrado religioso, pronto descubren que no están solos ahí.
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Disclaimer: Ni Sobrenatural o Torchwood, junto con sus personajes o tramas me pertenecen, cada uno pertenece a su respectivo autor, yo solo tomo prestado el nombre de alguno de sus personajes para mi entretenimiento y el de los que lo quieran leer.
Resumen: Dean, Sam y Cass van a Cardiff siguiendo a un demonio en busca de un objeto sagrado religioso, pronto descubren que no están solos ahí.
Notas de Autor: (Los alienígenas Si me pertenecen ¬¬)


Capitulo 11

El rayo verde cegó momentáneamente a Sam, y se quedo rígido, sin poder mover ni un solo de sus músculos. El alíen chilló, y algo lo lanzó fuertemente hacia atrás. Entonces, su visión empezó a recuperarse, y vio como Gwen, o Ruby dentro del cuerpo de Gwen le cogía de la mano y le hacía reaccionar.

-¿Qué ha pasado?- Preguntó Jack

-El asqueroso bicho negro te disparó con su rayo, y yo me puse en medio para pararlo con mi cuerpo- Ruby puso una sonrisa de satisfacción.

-¿No deberías estar paralizada?- Dean se acercó a ella y solo entonces, de mala gana, Ruby soltó la mano de Sam.

-Te recuerdo que yo controlo este cuerpo por mi voluntad, no por la de la chica a la que pertenecía, además he saltado delante y le he dejado el control del cuerpo a ella.

-Eres una hija de…- Sam tapó con la mano la boca de Dean.

-Gracias a ella podemos continuar todos, luego haremos lo que tengamos que hacer-.

Dean le dirigió una mala mirada y se encaminaron por el oscuro pasillo, siguieron avanzando hasta que llegaron a una bifurcación.

-¿Derecha o izquierda?- Dean miró a Jack, pero Ruby respondió antes.

-Derecha-

-Izquierda-

-Ok, a ver, porqué derecha y porqué izquierda- Sam se plantó en medio del pasillo y contempló a los dos.

-La señal que Gwen consiguió captar viene de la izquierda, vuestra lanza tiene que estar en esa dirección.

-Puedo sentir las almas de los humanos paralizados hacia la derecha, pensé que habíamos venido aquí a rescatarlos, además la sala de control está en esa dirección.

-¿Cómo sabes donde esta la sala de control?- Dean la contempló con una incrédula mirada.

-Porqué fue allí donde los demonios se reunieron para hacer el pacto-.

-Muy bien, yo y Ruby iremos a rescatar a los humanos y a la sala de control- Sam la cogió del brazo y la empujó hacia su lado.

-Vale, pues nosotros intentaremos recuperar la lanza-.

Dean y Jack se encaminaron por el angosto corredor, Jack iba contemplando su muñequera para asegurarse de cual era el camino correcto en cada intersección.

De pronto oyó las pisadas de un gran grupo viniendo por el corredor, con señas se lo indicó a Dean, y ambos miraron nerviosos y rápido a todos los lados posibles, y entonces Jack le cogió y le hizo retroceder hasta la última intersección, se movían silenciosamente y tan rápidamente como podían.

Podían notar como se les iban acercando, y cuando por fin llegaron al pasillo Jack giró rápidamente el brazo de Dean, haciendo que entrar en el pasillo demasiado rápido y ambos chocaron. Jack con la espalda pegada en la esquina del nuevo corredor, y Dean con el cuerpo completamente pegado al de Jack. Ambas miradas a escasos centímetros el uno del otro. Ambos cuerpo rígidos por la tensión, sudorosos por las prisas y la alta temperatura, la mente algo embotada por la falta de descanso en tanto correr. El sonido de las pisadas empezó a aumentar, y ambos se quedaron sin atreverse a moverse, si tomaban ese corredor estaban perdidos.

Entonces, mientras esos horribles pensamientos llegaban a sus mentes el grupo llegó y los empezó a pasar de largo. Solo unos segundos más y el grupo entero habría pasado. Pero algo iba mal, la nave empezó ha hacer un pitido casi insoportable y esta retumbó y se inclinó. Dean cayó sin remedio de espaldas contra la pared contraria y Jack cayó sobre él. Jack contempló la mirada de terror en los ojos de Dean, había escuchado su miedo a volar, y ahora parecía que este se veía aumentado.

El rubito abrió la boca con algo de terror, los alienígenas aun estaba ahí al lado, si decía cualquier cosa podían ser descubiertos. Rápidamente Jack pegó sus labios a los de Dean, y silenció en el interior de su boca el grito contenido que había estado a punto de escaparse.

Poco a poco la nave empezó a estabilizarse y ambos se quedaron aun mirándose, con los cuerpos calidos pegados, sin atreverse a moverse, sin separar los labios. Dean le dirigió una mirada asesina, y Jack aprovechó la situación y en vez de retirar sus labios sin más termino de besarle.

-Eso sobraba- Dijo Dean en un susurro en el oído del capitán.

-¿No estabas apunto de gritar?-

Dean bajó momentáneamente la mirada, y prestó atención, el ruido de pisadas había pasado hace tiempo, así que empujó a Jack hacia atrás y volvió a dirigirse por el pasillo, pero pronto paró.

-Ni una palabra de esto a nadie- Dean ni siquiera le miro, no espero una respuesta y siguió por el pasillo.



Titulo: Invasión         
Autor: Darlin43
Fandom: Supernatural; Torchwood
Pairing/Personajes: Dean, Sam y Cass van a Cardiff siguiendo a un demonio en busca de un objeto sagrado religioso, pronto descubren que no están solos ahí.
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Notas de Autor: (Los alienígenas Si me pertenecen ¬¬)

Capitulo 10

La cola y la hélice del helicóptero se desprendieron y desaparecieron. Ya casi no les quedaba helicóptero, Jack perdió completamente el control y la mayoría de los mandos había desaparecido, como evaporados.

Cinco metros…

Lo poco que quedaba de la cabina estaba empezando a aminorar su ascenso, ya no había nada que le impulsara y la fuerza que había adquirido estaba siendo rápidamente vencida por la gravedad. Casi toda la parte de abajo del helicóptero desapareció. Dean y Sam se agarraron rápidamente a los asientos de Jack y Ruby, casi lo único que aun quedaba del helicóptero.

Dos metros…

Toda la parte superior había desaparecido, todos eran conscientes de que iban a matarse, de que iban a morir. Rápidamente Ruby cogió Sam por los brazos y se impulsó en el asiento con toda su fuerza. Jack y Dean contemplaron como subían y conseguían colarse por la apertura de entrada de la nave.

Jack y Dean intercambiaron una mirada.

-Tenemos que hacerlo a la vez, o si no empujaremos al otro al vació- Jack intentó hacerse entender, pero no tenían tiempo, el ascenso por la fuerza ya era casi inexistentes y en nada estarían cayendo al vació.

Dean asintió y Jack empezó a contar.

-Tres, Dos, Uno.- Ambos saltaron a la vez. Sus cuerpos empezaron a entrar por la apertura, pero antes de que les diera tiempo a agarrarse al filo, ambos empezaron a caer.

A una parte de Dean no le sorprendía, siempre supo que moriría en cayendo, por eso nunca quería montarse en ningún chisme que pudiese volar.

Miró arriba y vio como la apertura empezaba a alejarse.

-Adiós Sammy…-

Pero fue detenido bruscamente.

Miró arriba otra vez y vio como Ruby agarraba a Jack con una mano y a él con la otra.

-Me debéis una pero bien gorda- Ruby los subió sin apenas problemas, y por fin todos estaban a bordo de la nave.

-¿Por qué…?- Dean intentó preguntar algo pero la temperatura era tal en la nave que casi le arde la garganta.- Dios, que calor hace aquí-.

-Porque cualquiera aguantaba a Sam si no lo hacia- Ruby dirigió una mirada de odio a Dean y una de tristeza a Sam. –Lo quiero como era antes, fuerte, dispuesto a todo.

Sam dirigió una mirada de pena a Ruby, es cierto que habían compartido muchos momentos, que había estado ahí cuando su hermano ya no estaba, y que gracias a ella no había caído en una espiral de odio y rencor.

Pero también es cierto que ella le utilizó. Que solo quería de él que provocara la liberación de Lucifer.

-¿Por qué intentas seguir engañándome?- Sam la miró llena de odio. –Nunca más volveré a confiar en ti.

-No intento engañarte- Ruby se acercó a él y le ayudo a levantarse.- No lo entiendes, nunca quise hacerte daño, si, es cierto que te utilice, era el plan desde un principio, pero eso no quiere decir que no me gustara estar contigo, todo era genial, y sé que también significaba algo para ti.

-Eso no viene al caso- Sam tragó con dificultad debido al intenso calor.

Se pararon a contemplar la enorme sala donde ahora se encontraban.

Jack se había alejado un poco del grupo, inspeccionando una de las pequeñas naves que había allí paradas. La contemplaba y luego contemplaba su muñequera como tomando apuntes o comprobando algo con ella.

-Bien, tenemos que buscar la lanza y hacer explotar esta cosa-. Dean señaló una especie de puerta completamente redonda en una de las paredes y se dirigieron hacia ella.

-Esta bien- Sam y Gwen le siguieron, pero cuando llegaron Dean estaba parado, pasando sus manos por todos los laterales de la puerta.

-¿Alguien sabe como se abre esto?-

Jack se acercó con una carrerilla hacia ellos, y pasó su muñequera por toda la zona de la puerta.

-Parece que es psíquica-

-¿Y como se abre una puerta psíquica?-

-Pues con los pensamientos- Sam se plantó delante de la puerta, cerró los ojos y la puerta, en un segundo, se abrió como una flor abre sus pétalos.

Lo que no vieron fue la figura negra que había justo al otro lado de la puerta, apuntando a Sam con su maquina. Un rayo verde cruzó el aire, y a Sam vio como se le venía encina sin tener tiempo a reaccionar.



Titulo: Invasión         
Autor: Darlin43
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Notas de Autor: (Los alienígenas Si me pertenecen ¬¬)


Capitulo 9

Al llegar al hospital pudieron comprobar el caos en estado puro. Todos corrían de un lado para otro, las explosiones sonaban a lo lejos, la invasión se había vuelto más agresiva.

Pequeñas naves eran ahora visibles en el cielo, después de la recolección había empezado el exterminio de la mayoría de la población. Usaban unos rayos enormes que descomponían la materia inorgánica, destruyendo edificios, carreteras, vehículos, solo quedaban las personas desnudas paradas, que eran enseguida teletransportadas a la nave nodriza. Jack no perdió tiempo y en vez de intentar entrar en el hospital lo rodeó y llegó hasta la parte trasera.

Una escalera roja de incendios colgaba a varios metros de altura del suelo.

-Ayudadme a alcanzarla- Dean miró a Jack y le puso las manos para que se aupara.

Rápidamente Ruby con el cuerpo de Gwen se acercó y salto. Un salto tan alto y con tanta elegancia que parecía casi flotar en el aire. Agarró sin esfuerzo el último escalón y trepo por el. Una vez arriba tiró de una palanca que bloqueaba la escalera y la bajó para los demás.

-Te dije que sería útil- Una sonrisita de egocentrismo se dibujó en el rostro de Gwen.

-Sigamos, tenemos que llegar a la parte más alta-.

Continuaron la subida sin problemas, y una vez arriba los hermanos entendieron el porque del hospital. Allí al lado, había un helicóptero de urgencias, parado frente a ellos. Tal era el caos en el hospital que no había nadie allí para vigilarlo.

-Esta bien, y ¿Quién sabe pilotar?- Ambos miraron a Jack y el asintió con la cabeza.

-Es como pilotar una nave espacial, nunca se olvida-. Una sonrisita de satisfacción invadió su rostro mientras se subía a la cabina del helicóptero.

-¿Listos para un viajecito?- Jack parecía contento

-Ni de coña- Dean clavó su mirada en Sam. –Sabes que no puedo-

-¿No me digas que te da miedo volar?- Ruby parecía complacida por saber una debilidad del rubito.

-Haz de tripas corazón- Sam le dedicó una dulce sonrisa, y Dean asintió.

Todos saltaron rápidamente dentro y el helicóptero empezó a sonar, sus aspas empezaron a girar, pero el alto ruido que iba ocasionando llamó la atención de una de las pequeñas naves.

-¡Despega!- Dean sentado en la parte de atrás con Sam se apoyó en el asiento del piloto- ¡Nos han visto! ¡Rápido!

La nave lanzó uno de sus rayos contra el helicóptero, pero con un rápido movimiento de los mandos Jack consiguió esquivarlo.

El helicóptero se elevó sin problemas en el aire, y la pequeña nave empezó a perseguirlos.

-Tenéis que buscar una posible entrada en la nave- Jack hacía todo lo que estaba en sus manos para esquivar los rayos que la nave invasora les lanzaba, pero esta iba ganando cada vez más distancia.

-Allí- Ruby señaló una esquina de la nave, a tan solo unos quinientos metros de distancia de ellos.

-Muy bien, vamos a intentarlo-

La nave estaba casi pisándole los talones y cada vez era más y más difícil esquivar sus rayos, la distancia se iba acortando, pero el capitán no paraba de tener que hacer rizos y picados para conseguir no ser tocados.

Cuando ya estaba a tan solo unos doscientos metros otra nave invasora se añadió a la anterior.

-Necesita algo de ayuda- Dean miraba alrededor en busca de cualquier cosa que pudiese ayudarles.

-¡Sam! Ayúdame con esto y agárrate.

De un rápido movimiento Dean abrió la puerta trasera del helicóptero y soltó casi todos los anclajes de la camilla de emergencia que allí se encontraba.

-Jack, elévate- Jack parecía confuso, pero de pronto comprendió y empezó a reír.

El helicóptero empezó a ascender hacia la nave y hacia la apertura, cien metros les separaban de su destino, el agujero de entrada era completamente visible ya.

-¡Ahora!- Dean y Sam empujaron con fuerza y la camilla metálica salió disparada por la apertura. Golpeando la parte delantera de la nave alienígena, esta cayó en picado por el fuerte golpe. Pero rápidamente la otra que les seguía ocupó el sitio y disparó.

El triunfo había sido corto, esta vez Jack no pudo esquivar el rayo, y el tiempo pareció detenerse.

En unas milésimas de segundo Sam cogió el pequeño extintor que había en el hueco donde antes había estado la camilla y lo arrojó por la apertura. Rápidamente apuntó con la pistola mientras veía como a su alrededor el helicóptero empezaba a descomponerse, era como si lo hubieran introducido en una nube de acido, un sonido de metal al quemarse se hizo audible por toda la cabina, y Jack perdió parcialmente el control del helicóptero.

Sam disparó al extintor cuando se encontró cerca de la nave. Y este explotó destruyendo también a la nave invasora.

Solo unos pocos metros más y lo conseguirían, pero la mayor parte de la cola y de la pared al lado de Dean habían desaparecido ya.

Solo unos pocos metros más…



Titulo: Invasión         
Autor: Darlin43
Fandom: Supernatural; Torchwood
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Capitulo 8

El alien volvió a gritar, pero Jack mantenía abierta la pequeña apertura que le había echo en la armadura.

-¿Qué queréis de nosotros?- Jack volvió a preguntar, y otra sucesión de imágenes invadió su mente.

Pudo ver una estrella como el sol, pero cien veces más grande, pudo ver un planeta desértico, seco, casi sin agua potable, y los pudo ver a ellos, los invasores, muriendo de hambre y sed en su mundo natural. Habían agotado todos los recursos, muchos murieron, solo unos pocos subieron a las naves y empezaron un viaje en busca de un mundo que pudiese mantenerlos. Pero aun siendo tan pocos los que se habían salvado superaban a la humanidad en siete a uno.

Las naves se separaron, en busca de planetas que pudieran convertirse en nuevos hogares. Entonces vio la Tierra, vio que era más frío, pero los humanos con nuestra contaminación habíamos creado un efecto invernadero y estábamos subiendo poco a poco la temperatura, haciéndola sin saberlo ideal para nuestros invasores.

Solo una nave había llegado por ahora, pero ya estaba emitiendo la señal a las demás, eran solo los exploradores de miles de naves más que pronto tomarían el planeta, y vio que no había paz posible, vio que cada ser vivo de nuestro mundo serviría de alimento o de fuente de energía física. Vio como transformaban la Tierra en un desierto, como los mares se secaban y como solo ellos vivirían ahí.

Una lágrima brotó del ojo de Jack, el la dejó correr, una lágrima por la Tierra que vendrá si ellos no consiguen detenerlos.

Se quitó el colgante, y vio como la carne del alien estaba casi congelada en la grieta que le habían provocado en la armadura. La tapo con la pieza que él estaba sujetando y volvió a activar la celda holográfica.

-Quieren convertirlo todo en un desierto- La voz se le atascaba en la garganta.

-¿Y que piensan hacer con nosotros?- Sam se acercó a Jack, se arrodilló a su lado.

-Usarnos de alimento y como esclavos para construirles una nave aun mayor, una para toda su raza usando todas las materias primas de la Tierra.-

-No se lo permitiremos. Ese no era el plan- Ruby le dirigió una mirada de asco al alien encerrado.

Hacía ya más de medio día que la invasión había comenzado, los alien empezaron a aparecer por toda la ciudad sin que ningún vehiculo saliera de la nave, o al menos, ninguno había sido visto.

Los humanos corrían, presas del pánico, y los demonios habían ido gustosos a estrecharles las manos para recordar el pacto que habían echo, los humanos a cambio del caos, de hacer que infrinjan alguno de los diez mandamientos, y que las almas vayan todas a formar parte de las filas de los demonios.

Pero los alien no habían matado a ningún humano, al principio pensaron que sí, los cuerpos eran parados y desintegrados, o al menos, eso parecía. Pero habían sido engañados, los había teletransportado, los habían parado, les estaban dando el tiempo a los humanos de arrepentirse, y para cuando se los comieran o los destruyeran sus almas se encomendarían al cielo.

Además por si fuera poco habían atacado tanto a demonios como a humanos normales, ahora que no había forma de pararlos habían descartado a los demonios como si fueran simple polvo o basura a su alrededor.

Cuando el alien apareció en la calle, ellos salieron a pararlo, Ruby a protegerlo, pero el estúpido se rió de ella y le ataco la primera.

Con un rápido movimiento había conseguido esquivar el rayo, se había acercado a él y le había dado un puñetazo en el costado de la armadura con todas sus fuerzas, si ellos pensaban que los poseídos eran personas normales estaban muy equivocados.

Ahora gracias a un colgante que leía los pensamientos habían averiguado las intenciones de los invasores, y aunque los otros no confiaban en ella, no podía abandonar el cuerpo que poseía ahora.

-Tenemos que encontrar la forma de subir ahí- Dean se dirigió hacia Sam y Jack y les obligo a levantarse.

-No podemos seguir perdiendo el tiempo, tenemos que arreglar a Cass, encontrar a Ianto y echar a estos mocosos de una patada de vuelta a su desierto.-

-Esta bien, vayamos al hospital- Jack se encamino decidido hacia la entrada. –Pero tu no vienes- La mirada se dirigió hacia la Gwen poseída.

-Que te crees tu eso- Ruby le siguió de cerca y Dean y Sam se encogieron de hombros.

-¿Qué hacemos con este?- Preguntó Sam señalando la jaula de luz.

-Quitadle el casco, están comunicados entre ellos telepáticamente, los he sentido a todos dentro de mi cabeza, su muerte creará el desconcierto entre los demás-.

-¿Lo matamos sin más?- Sam no había tenido problemas de matar cuando había que hacerlo, pero al ver a ese ser del tamaño de un niño dolorido por la tortura que el capitán le había echo casi sin poder moverse le daba un poco de pesar.

-Ten- El capitán le lanzó un pequeño objeto que Sam atrapó rápidamente al vuelo.

Sam abrió la mano y el colgante descansaba en ella, se lo puso y por un momento sintió como si hubiese metido su cabeza en un nido de avispas, eran mil voces hablando con una sola voz, era una entidad de miles de millones de cuerpos, y todas clamaban por su vida, y por la destrucción de los demás.



Titulo: Invasión         
Autor: Darlin43
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Conteo de palabras: 13.111
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Notas de Autor: (Los alienígenas Si me pertenecen ¬¬)

Capitulo 7

Ianto se despertó sobresaltado, no sabía donde se encontraba y se incorporó poco a poco, se encontraba mareado, como si hubiese montado en una de esas atracciones de feria en la que todo quedaba borroso. Lentamente su vista fue volviendo y la sensación de mareo desapareció.

Se giró, intentando averiguar donde estaba ahora, e intentando encontrar una explicación a lo que había sucedido. Había sido el ángel, de eso estaba seguro, pero no tenía ni idea de donde se encontraba.

Buscó su móvil para poder contactar con Jack y los otros, a ver si alguien sabía que había pasado. Pero descubrió que no lo tenía encima, y entonces, recordó que lo soltó en el almacén de Torchwood.

-Mierda- Los recuerdos le hacían sentirse un poco vergonzoso, nunca había estado con otro hombre aparte de Jack, y aunque no hubiese sido por voluntad propia no había nada que no le hubiese gustado hacer, eso era lo que pero le hacía sentir. Se sentía culpable por el grandullón, por las miradas de cachorro que le lanzaba a su supuesto hermano, si realmente eran hermanos entre ellos había un vinculo muy distinto.

Si era la misma ciudad, tenía que estar en uno de los barrios pobres, se encontraba sumido en la oscuridad, fue tanteando las paredes con las manos y le pareció encontrarse en una especie de pequeña habitación muy vieja, las paredes medio en ruinas aun tenían trazos de un antiguo papel. Había el hueco de una puerta, y un techo combado de madera parecía que se podía desprender sobre él en cualquier momento. No era un buen sitio donde quedarse.

Se encamino con cuidado hacia el hueco, y encontró que había una rampa de escombros pero no podía ver, la oscuridad lo engullía todo.

-Al menos va hacia arriba-

Con la ayuda de las manos y asegurando cada paso empezó a encaminarse hacia arriba, envuelto en la oscuridad.

El tiempo pasaba despacio, o quizás rápido, era imposible saberlo, lo único que sabía seguro es que el corredor era anormalmente largo, si se trataban de unas antiguas escaleras, ahora inexistentes, ese sitio estaba a bastante profundidad. Quizás fuera un antiguo refugio para usar durante la segunda guerra mundial.

Las manos empezaban a dolerle, se pinchaba y arañaba con cosas que había por allí, pero ni siquiera podía evitarlo al no ver nada en la absoluta oscuridad.

Lentamente y para su felicidad algo de luz empezó a filtrarse, ya podía ver lo que parecía el final de la cuesta y se encaminó hacia allí.

Al llegar por fin arriba descubrió una pequeña habitación con las paredes igual de rotas que las anteriores, había dos puertas que parecían conducir a otras habitaciones más pequeñas, estas estaban vacías y no parecía haber nada de interés. La puerta de entrada debía de encontrarse detrás de otro montón de escombros, al parecer esa zona del tejado se había derrumbado, y ahora, un enorme agujero dejaba el paso de la poca luz que entraba. El día parecía haber avanzado bastante, y aun pudo ver la nave de los invasores en lo alto.

-Al menos es la misma ciudad-

Intentó apartar los escombros de la entrada, pero eran demasiado pesados. Así que intentó trepar por ellos a lo alto del tejado.

Se sujetó a una pequeña viga de madera, empezó a subir, pero esta crujió y se desprendió dándose Ianto un buen golpe en la espalda. Estaba exhausto, tenía las manos llenas de cortes, la ropa rota en muchas partes que se habían enganchado en la difícil subida. No tenía fuerzas, aunque debía de haber estado durmiendo un buen rato se notaba agotado, aun algo mareado, y ahora tenía que volver a intentar subir. No podía rendirse, no podía permitirse el lujo de parar a descansar. Se incorporó notando como su cuerpo se quejaba en forma de dolor. Aun así, volvió a subirse a otro trozo de viga y volvió a subir.

Cuando por fin estaba arriba, se dio un momento para orientarse, necesitaba saber para donde dirigirse para volver hacia Torchwood, o al menos, hacia lo que ahora era Torchwood.

Un movimiento extraño llamó su atención, a su lado, debajo en el suelo había una extraña figura. Una especie de humanóide, del tamaño de un niño, exploraba la calle con un aparato que parecía escanear todo lo que tenía delante de él.

Ianto vio como el alien giraba sobre si mismo, recorriendo toda la calle con el aparatito, el se escondió pegándose a las antiguas tejas, intentando pasar desapercibido.

La nave era realmente enorme, y aunque suponía que debía de encontrarse en el extremo opuesto de la ciudad, más que nada por las casas medio en ruinas y por la posición de la nave en el cielo, prefirió intentar seguir al alien antes de volver.

Observó atentamente el traje, parecía estar hecho de una aleación que mezclaba plástico y metal. Era elástico pero parecía bastante resistente, y un pequeño humo blanco salía de la parte de atrás. La invasión había comenzado, ya habían empezado a bajar de la nave y al parecer este buscaba señales de vida con su escáner.

Un gato se cruzó bufando por la calle. Y el aparato del invasor disparó un rápido y certero rayo verde, alcanzando al gato y dejándolo estático, parado, como si hubiesen parado el tiempo a su alrededor, o como si lo hubiesen congelado sin hielo. Un nuevo rayo impactó en el gato, esta vez de un color azul, y el pobre animal desapareció sin dejar rastro.

Aun así, viendo lo que había visto, Ianto se desplazó lentamente sobre el tejado siguiendo al alien mientras se marchaba calle abajo.

Intentó seguirle desde arriba todo lo que pudo, pero había un trecho entre esta casa y la siguiente. Con cuidado, esperó que se alejara un poco y salto hacia el otro tejado. Así, entre saltos y arrastrándose consiguió seguirlo hasta que entró en una casa de pinta igual de antigua que de la que él había salido.

Saltó con cuidado al tejado de esta vieja casa, pero esta vez el techo no aguantó, al poner el pie Ianto y el techo se desplomaron juntos. Él se preparó para el fuerte golpe, pero cuando debían de caer al suelo una luz azul los envolvió y en cuanto se apagó se encontraban en otro sitio.

Lo primero que sintió fue un gran golpe de calor, hay debía de rondarse los 45 ºC, era horrible y le dejaba casi sin poder reaccionar, aun así vio que estaba rodeado por los escombros en los que había caído, y al mirar arriba vio una especie de techo morado y negro con una complicada estructura retorciéndose.

Bajo sus pies una plancha dorada emitía pequeños impulsos de luz azul, había caído con los escombros sobre el teletransporte de los invasores. Unos ruidos agudos, como el sonido que se saca de copas de cristal llenas de agua, sonó delante y detrás de él. Supuso que los alien estaban intentando saber que había pasado. Se agachó y se arrastró lo que pudo entre los escombros para intentar salir por uno de los lados donde no venían esos sonidos.

Cuando pudo asomar la cabeza, descubrió un montón de personas y animales a un lado de él, todos igual que el gato, parados, congelados en el tiempo, algunos con caras de asustados, otros parecía no haberse enterado de nada.

Vio que los invasores se acercaban a él y se acercó todo lo que pudo hacia el grupo de personas, quedándose entonces completamente parado pero mirando hacia donde había venido.

Dos alienígenas se encontraban allí. Esta vez sin traje, su piel era oscura, casi negra, tenían ojos pequeños, apenas unos puntos blancos y sus manos constaban de seis dedos, eran casi humanas, pero con la diferencia de otro pulgar en la parte opuesta al normal.

Contemplaban con los aparatos los montones de madera y piedra en busca de cualquier posible cosa.

Uno de ellos miró hacia el montón de humanos que había allí, y entre ellos a él, casi podía sentir clavarse los diminutos puntos en su alma, el alien miraba de uno a otro, sin parase mucho, y entonces sucedió.

Notó como una gota de sudor se bajaba por su frente, debido al calor y al esfuerzo que había hecho en tan poco tiempo era algo normal y comprensible, pero entonces vio por el rabillo del ojo que los demás humanos no sudaban, al estar estáticos es como si sus cuerpos y funciones también estuviesen parados.

El invasor volvió a poner su mirada sobre él, y estaba vez Ianto notó que se fijo en la gota que caía. Rápidamente le apuntó con el aparato que portaba, y un grito más agudo aun, como si el vaso que emitiera el sonido normal hubiese reventado, salió de una diminuta apertura, una boca sin dientes, fue lo último que pudo ver antes de que todo se iluminara por un rayo de color verde.

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